12/08/2026

Temor a El Niño: cambian cultivos, reducen la inversión y revisan los alquileres ante el inminente fenómeno

Con los bajos cargados y las napas cerca de la superficie, en Bolívar, Carlos Casares y General Pueyrredón ya modifican los planes para la campaña 2026/27 debido a la posibilidad de una primavera con abundantes lluvias. LA NACION - 12/08/2026
 

Con lotes que todavía tienen agua, napas cerca de la superficie y una cosecha de maíz que sigue sin terminar, el pronóstico de una posible primavera bajo condiciones de El Niño comenzó a cambiar las decisiones de los productores para la campaña 2026/27 en algunos partidos bonaerenses. Así ocurre en Bolívar, Carlos Casares y General Pueyrredón, donde algunos optaron por aplicar menos tecnología, cambiaron de cultivo, guardaron los mejores lotes para la gruesa o empezaron a revisar la forma de alquilar los campos.

La situación fue analizada en una edición especial del equipo de Estudios Agronómicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), titulada “Cuando el agua cambia las reglas del juego”. Para el trabajo fueron entrevistados Fernando Mónaco, exdirigente de la Sociedad Rural de Bolívar; Carlos Bernardi, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Carlos Casares; y Esteban Area y Eduardo Busetto, presidente y vocal de la Sociedad Rural de Mar del Plata, respectivamente.

En Carlos Casares, el aumento de las lluvias y la presencia de agua en los lotes condicionan las decisiones de siembra
En Carlos Casares, el aumento de las lluvias y la presencia de agua en los lotes condicionan las decisiones de siembra

El temor a la llegada del fenómeno se suma a un aumento de las lluvias que ya se registra en Bolívar y Carlos Casares. Mónaco indicó que en Bolívar el promedio anual pasó de unos 850 milímetros a cerca de 910, mientras que Bernardi señaló que en Carlos Casares subió de entre 880 y 920 milímetros a valores de entre 1000 y 1050. Con los bajos todavía cargados y las napas cerca de la superficie, nuevas precipitaciones podrían anegar rápidamente los lotes.

En Bolívar, ese escenario hizo que se invirtiera menos en los ambientes con mayor riesgo de inundación. Incluso en algunos bajos donde se pudo sembrar, los productores redujeron la tecnología aplicada porque no saben si podrán completar el cultivo. “En los lugares bajos que la gente puede sembrar no aplica tecnología por el riesgo de inundación. Como todos sabemos, los pronósticos son de que en la primavera tenemos una situación de El Niño”, afirmó Mónaco.

A la incertidumbre climática se suma la situación económica: después de la inundación de 2025, muchos productores llegan a la nueva campaña con dificultades financieras. “Los números de la agricultura hoy no están bien, entonces el productor no va a arriesgar”, resumió. Mónaco calculó una merma de la superficie sembrada con trigo y cebada en Bolívar de entre un 40% y un 50%, mientras todavía queda sin cosechar cerca del 60% del maíz.

La incertidumbre también cambió los acuerdos para trabajar campos alquilados. El alquiler fijo está siendo reemplazado por contratos a porcentaje, donde el dueño y quien siembra comparten tanto el resultado como el riesgo. “Normalmente veníamos de alquileres de campo y hoy se está trabajando sobre porcentaje. En vez de alquilar, las empresas te ofrecen un porcentaje”, contó Mónaco. Para la campaña gruesa, en Bolívar se espera un crecimiento del girasol. “El cultivo mayoritario va a ser el girasol”, anticipó.

Las imágenes de inundaciones anteriores muestran el riesgo que enfrentan los productores ante la posibilidad de una primavera con abundantes lluvias
Las imágenes de inundaciones anteriores muestran el riesgo que enfrentan los productores ante la posibilidad de una primavera con abundantes lluvias

En Carlos Casares, Bernardi cree que se sembrará más maíz que soja si se confirma un Niño intenso. “Si se avecina, como dicen, un Niño severo, nosotros ya estamos con los bajos llenos. Quiere decir que, si llueve mucho, los bajos van a llenarse más y solamente se van a hacer las lomas”, advirtió. El temor es que el agua también llegue a las medias lomas. En ese caso, la soja corre más riesgo porque debe cosecharse muy cerca del suelo. “Las medias lomas se pueden llegar a anegar y, si se anegan, la soja se pierde. La soja la tenés que cosechar a partir de los cinco centímetros. El maíz por lo menos lo podés cosechar con orugas con medio metro de agua”, explicó.

La superficie de trigo y cebada también tuvo una importante caída en Carlos Casares. Habitualmente se hacen alrededor de 20.000 hectáreas de trigo y entre 5000 y 6000 de cebada, pero en la campaña 2026/27 se habrían sembrado solamente entre 2000 y 3000 hectáreas entre los dos cultivos. Algunos productores aprovecharon una corta ventana para sembrar porque necesitan ingresos en diciembre próximo. “Se vieron obligados a hacer algo para llegar a diciembre y tener ese cambio de dinero, como para ir saldando deudas atrasadas”, explicó Bernardi.

En General Pueyrredón, Area y Busetto no hablaron de una caída tan grande de la superficie fina, pero sí de cambios de cultivos y demoras en las fechas de siembra. Area contó que en uno de sus campos tenían previsto sembrar trigo y solo tuvieron una semana para trabajar. “Esas cosas están pasando. Antes no nos pasaban”, señaló. A diferencia de lo que ocurre en los bajos de Bolívar, en General Pueyrredón la idea es usar más tecnología en los mejores lotes y destinar a ganadería los ambientes con mayores dificultades. “Hay que tratar de ser más eficiente en los lotes agrícolas, meterse a sembrar, buscar altos potenciales, mejorar y usar toda la tecnología y, por ahí, volcarse más a la ganadería”, sostuvo Area. La campaña anterior todavía condiciona esos planes. En la zona queda cerca de un 5% de la soja y más del 60% del maíz sin cosechar. Las lluvias frecuentes, la humedad alta, la falta de viento y las pocas heladas no permitieron que los granos y los lotes se secaran.