12/06/2026

Suelo. Cosecha en lotes húmedos: el riesgo de compactación y cómo reducir sus efectos

Entrar a cosechar sobre un lote húmedo deja mucho más que una huella, y mientras la cosechadora avanza, el suelo toma nota, y después pasa factura. Por eso, la cosecha en condiciones de alta humedad está dejando una preocupación que va más allá del rendimiento y la logística: el impacto del tránsito de maquinaria sobre la estructura del suelo. AGROVERDAD - 12/06/2026

En este sentido, los especialistas remarcan que pequeñas decisiones durante la cosecha, como ordenar el tránsito o ajustar la presión de los neumáticos, pueden generar diferencias significativas en la conservación del suelo.

Desde la Red Compactación Cero de Aapresid advierten que los daños provocados por la compactación pueden permanecer ocultos durante años y hacerse evidentes recién cuando llegan campañas con estrés hídrico.

Mucho más que una huella

En muchas regiones, la actual campaña viene mostrando una combinación de altos rendimientos, logística compleja y circulación de cosechadoras y monotolvas cargadas sobre lotes húmedos. Sin embargo, el principal riesgo no siempre es visible.

De esta manera, desde la Red Compactación Cero de Aapresid señalan que las actuales condiciones de humedad colocan al suelo en una situación crítica.

“Cuando el suelo está muy húmedo pierde capacidad para soportar cargas sin deformarse”, explica el ingeniero agrónomo Pablo Bessón, cofundador de la Asociación Argentina de Tránsito Controlado Agrícola (AATranCA), junto al ingeniero agrónomo Lisandro Repetto, quienes lideran la mesa de expertos de la Red.

Paralelamente, Bessón aporta además un dato que refleja la magnitud del fenómeno: “en una rotación trigo/soja-maíz, el tránsito acumulado de maquinaria puede llegar a cubrir prácticamente el 100% de la superficie en apenas dos años”.

Impacto del tránsito

En un lote manejado con tránsito aleatorio, las operaciones de siembra, pulverización, fertilización y cosecha dejan una red de huellas que se superponen una y otra vez. Hay sectores que pueden recibir ocho, nueve o incluso más pasadas de maquinaria pesada. Y ahí es donde la estructura del suelo empieza a colapsar silenciosamente.

Lo más complejo es que el daño no siempre se percibe de inmediato y la compactación avanza despacio y muchas veces permanece invisible hasta que aparece una campaña seca.

Entonces llegan las señales: raíces deformadas, menor exploración del perfil, cultivos que se “caen” antes frente al estrés hídrico, agua que no infiltra y charcos que no se van después de una lluvia.

“La compactación probablemente sea una de las variables más subestimadas de la agricultura moderna”, advierten los especialistas. Y el problema no se limita a una cuestión física. Cuando el suelo se compacta, la infiltración puede caer de 30 o 40 mm/hora a menos de 5 mm/hora, cuando el agua deja de entrar al perfil y empieza a perderse por escurrimiento.

A nivel de cultivo, el fenómeno se traduce en menor absorción de agua y nutrientes, y una mayor vulnerabilidad frente a períodos secos. “Hay investigaciones que muestran pérdidas de rendimiento del 10 al 30% en lotes con compactación severa”, señalan.

La escena más crítica suele darse durante la cosecha, donde la circulación de la cosechadora y monotolva puede pisar entre el 30 y el 45% del lote.

Frente a este escenario, desde la Red Compactación Cero insisten en que la cosecha no debería pensarse solo como una carrera por sacar el cultivo, sino también como una oportunidad para empezar a ordenar el tránsito y cuidar la estructura del suelo a largo plazo.

“Pequeñas decisiones”

La primera decisión durante la cosecha, es definir cuándo entrar al lote, lo que puede evaluarse tomando un trozo de suelo de los primeros centímetros y formando con él una “cinta” o un “fideo” con la mano. “Si no se resquebraja ni se corta, el suelo todavía está demasiado húmedo y el riesgo de deformación es muy alto”, señalan los especialistas.

Una vez decidido el ingreso al lote, hay otras prácticas que pueden adoptarse como, por ejemplo, ordenar la dupla cosechadora-monotolva: cuando la monotolva sigue exactamente las huellas de la cosechadora utilizando una bandeja de captación, la superficie transitada puede reducirse prácticamente a la mitad.

Otras decisiones simples pero de impacto van desde transitar con el monotolva sobre las huellas de la cosechadora y sólo salir de las mismas para recibir la descarga, hasta esperar en las cabeceras para transferir el grano» agregan.

Otra clave es la presión de los neumáticos, ya que en muchos equipos todavía se trabaja con presiones exageradamente altas. “Hay neumáticos inflados a 45 o 60 PSI que tienen la dureza de las ruedas de un tren”, grafican los especialistas.

El objetivo es aumentar la superficie de apoyo del neumático para repartir el peso sobre una mayor área. Ahí aparecen tecnologías como neumáticos radiales, sistemas IF/VF y cubiertas de alta flotación, especialmente importantes en equipos que no traccionan, como las monotolvas.

“En el caso de las monotolvas, los rodados radiales y alta flotación pueden reducir casi a la mitad la presión respecto de los diagonales”, aseguran los técnicos.

Bajar la carga del monotolva puede ser una estrategia extra en campañas húmedas: “llevarla al 70 u 80% de su capacidad puede parecer una pérdida de eficiencia logística, pero representa una enorme diferencia en la presión sobre el suelo”.

Una vez terminada la cosecha, es recomendable monitorear señales de compactación mediante observación de raíces, mediciones con penetrómetro y de densidad aparente. El uso de cultivos de servicios, el aporte de residuos de cosecha abundantes y ricos en carbono son estrategias fundamentales en el mediano plazo.

Pero, “el cambio más profundo pasa por ordenar el tránsito agrícola. Los esquemas de Tránsito Controlado Agrícola permiten reducir las huellas a un 30 o 40% de la superficie del lote, dejando grandes sectores libres de pisoteo permanente”.

Con el tiempo, eso se traduce en más actividad biológica, mejor infiltración, mayor acumulación de agua y aumentos de rendimiento documentados cercanos al 15%, destacaron los especialistas.