De cara al nuevo año las proyecciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) anticipan que si bien estamos transitando actualmente una “neutralidad” del ENSO aumentan las chances de un calentamiento en el Océano Pacífico Ecuatorial a partir de mitad de este año.
De hecho en el gráfico 1 se muestran los pronósticos de probabilidades de neutralidad en barras grises mientras que en rojo las de El Niño. Todo indicaría que desde junio-julio-agosto- el invierno del Hemisferio Sur- se desarrollaría ese fenómeno océanico-atmosférico que altera la circulación de la atmósfera alrededor del planeta y por lo tanto modifica el régimen de lluvias de Sudamérica en particular.

Gráfico 1: gráfico probabilístico de chances del ENSO. En rojo las de El Niño. Vía NOAA.
Si bien falta mucho- lo cierto es que dejamos atrás un fenómeno de La Niña débil que sólo se noto en el Océano ya que sus efectos sobre nuestro país no se sintieron. En muchas regiones ocurrió lo opuesto: se esperaban lluvias inferiores al promedio y tuvimos excesos.
Esto se explica porque de cada diez “La Niña” que ocurren, ocho nos dejan déficit de lluvias, y 2 no (o normalidad o lluvias abundantes). El 2025 cayó dentro de ese 10-20% y llovió normal o más de lo normal en varias zonas de nuestro país especialmente en el norte argentino en el segundo semestre del 2025.
Mostramos las características climáticas de la PRIMAVERA bajo El Niño ya que es a partir de mediados de año donde aumentan las posibilidades de que se desarrolle y asumiendo que para la próxima primavera estaremos bajo El Niño en pleno desarrollo.

Mapa 1: desvíos de lluvias respecto a lo normal en PRIMAVERA bajo EL NIÑO. Vía SMN.
Tal como se observa en colores verdes, precipitaciones por encima del promedio para este trimestre en casi todo el país con mayor señal en el norte del litoral. Exceptuando La Pampa, Córdoba, y partes de Cuyo, junto con el oeste de Formosa, donde en esas zonas esta estación suele ser seca, en el resto las lluvias son un fenómeno recurrente. Al menos así lo indican las estadísticas desde 1960 hasta la actualidad.
Iremos siguiendo la evolución del clima y océano para ir proyectando las regiones agropecuarias que podrían tener inconvenientes ya sea con las lluvias o la falta de las mismas a lo largo del año que acaba de comenzar.