La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) presentó los resultados de la campaña 2025/26, que por una parte relevó la información de rendimientos en más de 350 ensayos en todo el país y, por otro lado, volvió a confirmar los avances logrados en el mejoramiento genético en Argentina. AGROVERDAD - 07/07/2026
“Este año los rendimientos promedio en la Región Pampeana Norte —integrada por Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, norte de Buenos Aires y norte de La Pampa— superaron los 4.300 kg/ha.”, se consignó en el informe.
“En los mejores ambientes de la zona núcleo -incluída en esa Región-, como Salto, O’Higgins y Chacabuco, los rendimientos promedio alcanzaron los 5900 kg/ha. También se destacaron Marcos Juárez y Corral de Bustos, que tuvieron muy buenos resultados”, se dice también.
En la Región Norte se obtuvieron rendimientos cercanos a los 4000 kg/ha y casos destacados como Piquete Cabado y Las Lajitas, en Salta, donde los promedios alcanzaron los 5000 kg/ha. Las precipitaciones acompañaron muy bien al cultivo.
A diferencia de lo ocurrido en el sur de Buenos Aires, donde en localidades como Miramar, Tres Arroyos y Balcarce los rendimientos promediaron los 2100 kg/ha”, indica el relevamiento.
Se puede acceder al informe completo de la RECSO, HACIENDO CLICK AQUÍ.
Ganancias genéticas y nutrición
“Durante la campaña se evaluaron 88 cultivares aportados por 12 empresas semilleras en más de 350 ensayos comparativos de rendimiento. La red generó más de 11.000 datos parcelarios en 66 localidades representativas de todos los ambientes sojeros del país”, resumió Cristian Vissani, coordinador nacional de la RECSO.
Diego Santos, profesional del INTA Paraná e integrante del Comité Técnico de Evaluación, destacó que las mayores ganancias genéticas se observan en los grupos de madurez VI y VIII.
“Las variedades nuevas rinden más. Desde PROSOJA hemos medido una ganancia genética anual promedio de 15,3 kg/ha/año, equivalente al 0,96 %. Calculamos que entre el 50 y el 60% del aumento del rendimiento logrado por la soja en Argentina se explica por el trabajo de mejoramiento”, informó.
Sin embargo, advirtió que ese potencial solo puede expresarse cuando las nuevas variedades son adoptadas y el manejo acompaña. “La nutrición sigue siendo uno de los principales desafíos. Podemos tener un Fórmula 1, pero si no tiene una buena pista o no recibe el combustible adecuado, nunca va a desarrollar todo su potencial”, aseguró.
Presentación en el INTA Marcos Juárez
La presentación se realizó en la Estación Experimental Marcos Juárez, Córdoba, durante una jornada que reunió a autoridades del INTA, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y representantes de las principales instituciones vinculadas a la cadena sojera.
Creada en 1980 por el INTA, a partir de una iniciativa del investigador Héctor Baigorri, desde la EEA Marcos Juárez, desde 2004 esta red se desarrolla en articulación con ASA.
La RECSO, así, constituye uno de los principales sistemas de evaluación comparativa de variedades comerciales del país.
Los resultados fueron validados por el Comité Técnico INTA-ASA de la RECSO.
De la presentación participaron autoridades del INTA y de ASA, junto con representantes de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), la Asociación de Fitomejoradores e Investigadores en Soja de la Argentina (PROSOJA), el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y otras instituciones vinculadas al sector.
El valor de la articulación público-privada
Juan Erdmann, gerente de Asuntos Técnicos de ASA, destacó el valor de la RECSO como ejemplo de articulación público-privada y como fuente de información para el mejoramiento genético de la soja.
“La RECSO es un ejemplo de vinculación tecnológica que debemos fortalecer. Reúne una enorme cantidad de información generada durante muchos años y constituye una herramienta estratégica para los obtentores y los programas de mejoramiento de un cultivo tan importante como la soja”, afirmó.
Erdmann señaló que las ganancias genéticas alcanzadas en soja demuestran el potencial de la investigación y del mejoramiento vegetal, aunque advirtió que su continuidad depende de generar condiciones que incentiven la inversión.
“Para seguir impulsando el desarrollo de nuevas variedades es fundamental fortalecer el reconocimiento de la propiedad intelectual. Ese reconocimiento es el que permite sostener las inversiones y continuar mejorando la genética disponible para los productores”, concluyó.
Se puede acceder al informe completo de la RECSO, HACIENDO CLICK AQUÍ.