En su informe mensual sobre estimaciones agrícolas a nivel nacional, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó en 150 mil hectáreas (2,4%) la intención de siembra de trigo, mientras que la cosecha esperada de soja llega a a 51,5 millones de toneladas.
Bajó el precio de la urea, principal fertilizante, y la estimación de área triguera pasó de 6,66 a 6,82 millones de hectáreas respecto a un mes atrás.
Por otro lado, el final de la cosecha de soja sigue dejando sorpresas positivas y suma 1,5 millones de toneladas (3%).
De a poco se están alineando factores clave para volver a tener un gran ciclo productivo de trigo en la Argentina.
En mayo se estimaba una producción de 18 a 19 millones, unas 10 millones menos que en la campaña récord de 2025/26 (29,5 millones de toneladas).
“El área retrocedía en medio millón de hectáreas, pero también acechaba la imposibilidad de lograr una fertilización suficiente para lograr rindes promedios”, explicó el reporte.
El horizonte productivo se trazaba con un rinde país inferior: 29 quintales por hectáreas (qq/ha).
De esta manera y pese a arrancar con el mejor escenario de siembra de la década gracias a los perfiles cargados, el trigo arrancaba con una gran piedra en el zapato, la urea, un fertilizante clave, que costaba US$1000 por hectárea.
Pero en el último mes, la urea se acomodó en valores de US$800 a US$850 por tonelada. “Y también hay mayores expectativas en el precio del trigo por los problemas climáticos que enfrenta el cereal en países como Estados Unidos, Francia y Australia”, pormenorizó el reporte.
De esta manera, hay un mayor entusiasmo que se manifiesta en una leve recuperación de hectareaje, con un recorte en área que ahora pasa de 500.000 (7%) a 350.00 hectáreas.
O sea, habría una caída interanual de 4,8% respecto del ciclo pasado que fue récord de siembra. Ahora se espera una mayor aplicación de fertilización que estaría asegurando alcanzar rindes promedios.
Con un área que pasa a estimarse en 6,82 millones de hectáreas, sería la cuarta mayor siembra triguera de los últimos 17 años. Y volviendo a tomar un rinde promedio nacional de 30,5 qq/ha y restando 250.000 ha (como no cosechadas), el horizonte productivo nacional, con un clima normal, estaría en las 20 millones de toneladas.
Un año atrás, a finales de mayo se registraban acumulados desmedidos en el este, sobre todo en el centro y norte de Buenos Aires. Los registros estaban entre los 200 y 500 mm alrededor de Chacabuco. La siembra se trababa por los excesos en un 23% y se resignaban 100.000 hectáreas a la siembra.
Volviendo a este año, tras un abril recargado de lluvias, mayo fue inusualmente seco, acelerando la cosecha gruesa y también la siembra triguera, que ante la falta de agua encendía el temor a que se seque el horizonte superficial y no se lograse sembrar a tiempo.
De esta manera, se logró un avance récord de un 34%. Por eso es tan oportuno este cambio pluvial de junio que le dará continuidad a la siembra. Las lluvias que se produjeron sorprendieron: dejaron valores muy importantes todo en la franja oeste. Han tenido una gran cobertura en Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos con registros de 10 a 45 mm.
Los acumulados son muy importantes para los bajos montos que suele dejar junio: en el oeste las medias mensuales rondan los 5 mm y en el este los 25 mm. Siguiendo la anomalía de la reserva de humedad para los suelos de Argentina, la actualización al 10/6 muestra la gran mejora que se produjo.
Santa Fe es la provincia que más hectáreas resignaría de trigo: restaría 210.000 ha en esta campaña, pasando de 1,51 a 1,3 millones de hectáreas. La caída interanual estaría en torno al 14%.
En el sur de Santa Fe, la baja de la urea llegó algo tarde para cambiar los planes y también se espera apuntalar la próxima siembra maicera. Le sigue Buenos Aires, donde se estima una baja de 190.000 ha o 7%, pasando de cultivar 2,72 a 2,53 millones de hectáreas.
Siguiendo los números del SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, se sembrarían este año en la provincia 130.000 ha menos de trigo, o sea habría un 18% de caída de interanual.
Los cordobeses apuestan al trigo con una baja de área del 8%, solo restan 100.000 ha en comparación con el ciclo pasado. Las reservas de humedad son muy buenas en los suelos, aunque hay dudas en la fertilización que finalmente se va a usar.
Señalan caídas de un 5 a 10% en la intencionalidad de siembra, aunque en los departamentos Marcos Juárez y Unión la caída es mucho mayor, en línea con el sur de Santa Fe.
Hay que destacar la fuerza que tiene el trigo este año en en el norte del país, sobre todo en Santiago del Estero y Chaco: ambos estarían sumando 320.000 ha.
Uno de los motivo está ligado al maíz, porque “hay banderas rojas este año entre la chicharrita, cogollero y los costos de la urea y el transporte. No queremos dejar de hacerlo y vamos a tratar de sostenerlo al menos en un 30% de la rotación para no degradar los suelos”, explican en Santiago del Estero.
Con el 96% de avance de cosecha, llega el final de una campaña que sigue generando buenas noticias. Siguen los ajustes positivos en soja: de mayo a junio suma otro millón y medio de toneladas la producción. De esta manera habrá un 9,5% más de soja de lo que se esperaba producir a principios de la campaña.
Los mayores ajustes son para para Entre Ríos, Chaco y Santiago del Estero. En Buenos Aires y Córdoba se tratan de ligeros cambios. En Entre Ríos sube el rinde 1,4 qq/ha siguiendo los datos del SIBER de la bolsa entrerriana.
Pero también hay un cambio de área que suma a la provincia casi 170 mil ha. En el norte del país, Chaco a paso de 22 a 25 qq/ha y Santiago del Estero de 32 a 36 qq/ha.
De mayo a junio, el rinde nacional sube de esta manera a 32,1 qq/ha. Con un pérdida de área estimada en 335.000 ha y un área sembrada que pasa a 16,37 millones de hectáreas, la producción estimada en junio es de 51,5 millones de toneladas.
Se levantó poco más de la mitad de maíz, un 55%, y respecto al año pasado hay un adelanto de un 3%.
Se sigue esperando una cosecha de 8,5 millones de hectáreas con destino a grano comercial.
Se estima que Argentina podría producir su mayor cosecha maicera con 68 millones de toneladas, un 36% más que el ciclo pasado y un 30% más que en su anterior máxima marca, de 52,5 millones de toneladas, hace dos años.