La primavera podría activar el principal pulso de emergencia de Borreria spp. en los campos del norte argentino. Según el último relevamiento de malezas de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid, la especie está presente en casi 5 millones de hectáreas y 103 departamentos del país.
Ante este avance, productores de las Chacras Aapresid La Paloma y Bandera junto a expertos del INTA impulsaron un esquema de manejo integrado. El plan combina intensificación invernal y herbicidas residuales para frenar la dispersión. La maleza afectó con mayor severidad al norte de Córdoba, NOA y NEA.
La dificultad para erradicar la especie responde a su compleja biología funcional. Un estudio liderado por Aapresid junto a investigadores del Conicet, Ifeva, la UBA y la Universidad de Hurlingham reveló que la maleza se propaga por semillas y estructuras subterráneas.

Las plantas regeneran brotes a partir de rizomas y xilopodios. Esta característica provocó continuas fallas de control. La Revista de la Asociación Argentina de Ciencia de las Malezas (Asacim) explicó: “El obstáculo central es que en un mismo lote conviven plantas de distinto origen y tamaño, y capaces de responder con éxito a los controles".
A este escenario se sumó la alta persistencia del banco de semillas. Al mismo tiempo, los tratamientos enfocados solo en plántulas favorecieron el rebrote subterráneo. Frente a esta dinámica, los investigadores advirtieron: “Una estrategia basada únicamente en controles postemergentes puede ser riesgosa". Por esta razón, los especialistas recomendaron anticiparse a los nacimientos con herramientas preventivas.
La intensificación agrícola invernal se consolidó como una barrera agronómica clave. La siembra de cultivos como trigo o vicia disminuyó la germinación durante casi cuatro meses. En los ensayos de campo, la vicia logró la supresión más prolongada hacia la primavera. El sombreado de la cobertura inhibió el desarrollo inicial de las plántulas.
Por último, la aplicación de residuales al inicio de la primavera complementará la cobertura. El reporte concluyó: “Tratamientos residuales con imazapyr, sulfometuron metil + clorimuron etil y clorsulfuron + metsulfuron metil, aplicados en barbecho fueron eficaces para reducir nacimientos y rebrotes de Borreria". De esta manera, la combinación de manejo agronómico y químico asegurará un menor nivel de presencia en los cultivos estivales.