Por último, empieza a preocupar el
volumen de mercadería que va a pasar de la cosecha. Luego de un arranque fuerte y muy competitivo, Argentina exportó 13 millones de toneladas de trigo hasta mayo, pero luego comenzó a amesetarse.
El trigo argentino ya no goza de la competitividad que tenía previamente, y hoy los números de 19 millones de toneladas de exportaciones que figura en las hojas de balance, hoy parecen muy difíciles de alcanzar. Así, con una campaña que ya esperaba crecer en carry por la gran producción, es probable que el remanente de trigo sea mayor hacia el final de cosecha, lo que puede aportar presión adicional sobre el mercado.