14/08/2026

Mejoran los márgenes agrícolas pero los impuestos pisan fuerte

La mejora no alcanzó para recuperar los niveles históricos y los productores de zonas extrapampeanas y arrendatarios continúan enfrentando una situación especialmente ajustada. NAP - 14/08/2026
 

(NAP) La rentabilidad agrícola mejoró en julio, pero todavía está lejos de los niveles registrados en los últimos años y mantiene fuertes diferencias según la zona y el régimen de tenencia de la tierra. De acuerdo con el último Monitor de Márgenes Agrícolas del IERAL de Fundación Mediterránea, los márgenes netos teóricos aumentaron entre USD 60 y USD 83 por hectárea durante el mes.

La recuperación estuvo explicada principalmente por la mejora en los precios de los granos y, en el caso de los productores propietarios, por una reducción de algunos costos. El análisis considera cuatro situaciones productivas: establecimientos de 500 hectáreas, con una rotación de 50% soja y 50% maíz, diferenciados entre zona núcleo y extrapampeana y entre campos propios y alquilados. El propio informe aclara que se trata de un indicador teórico e instantáneo, construido con rindes constantes, por lo que no refleja necesariamente el margen efectivo obtenido por cada productor, consignó el trabajo desarrollado por Juan Manuel Garzón y Franco Artuzzo.

En julio, el productor propietario de zona núcleo alcanzó un margen neto de USD 411 por hectárea, mientras que el propietario de la zona extrapampeana llegó a USD 83 por hectárea. Entre los arrendatarios, la situación fue considerablemente más ajustada: el margen fue de USD 43 por hectárea en zona núcleo y de USD -148 por hectárea en la zona extrapampeana. Es decir, en este último caso, el resultado continuó siendo negativo. La mejora respecto de junio fue de USD 83 por hectárea para los propietarios de la zona núcleoUSD 70 para los propietarios extrapampeanosUSD 60 para los arrendatarios de la zona núcleo y USD 71 para los arrendatarios extrapampeanos. Sin embargo, el repunte todavía no alcanza para recuperar el promedio histórico. Los márgenes de julio quedaron entre USD 135 y USD 183 por hectárea por debajo del promedio del período 2018-2025, según el modelo considerado.

Soja y maíz empujaron la recuperación

El principal factor detrás de la mejora fue el aumento de los ingresos del planteo agrícola. Según el informe, los ingresos del establecimiento “50 y 50” crecieron 7% real intermensual como consecuencia de la recuperación de las cotizaciones. El precio FOB de la soja pasó de USD 417 a USD 452 por tonelada, una suba real del 8,6%. En tanto, el maíz aumentó de USD 197 a USD 208 por tonelada, con una mejora del 5,4%. Los costos tuvieron comportamientos diferentes. Para los productores propietarios, los costos totales bajaron 1,5% real en ambas zonas. Para los arrendatarios, en cambio, aumentaron 1,9% en la zona núcleo y 0,5% en la extrapampeana. La explicación está vinculada al esquema de alquiler: al estar expresado en toneladas de soja, la suba del precio del cultivo que mejora los ingresos también encarece el arrendamiento. El informe estima un incremento del costo del alquiler de aproximadamente USD 44 por hectárea en zona núcleo y USD 22 en zona extrapampeana.

Los impuestos absorben más de la mitad del excedente

Uno de los datos más fuertes del informe aparece al analizar la Carga Tributaria Agrícola (CTA). Durante los últimos doce meses, entre agosto de 2025 y julio de 2026, los impuestos absorbieron el 55,4% del excedente económico generado por una hectárea agrícola en la zona núcleo. En la zona extrapampeana, la proporción llegó al 76,4%. Aunque la carga tributaria continúa siendo elevada, mostró una reducción interanual. En la zona núcleo pasó de 60,6% a 55,4%, mientras que en la extrapampeana bajó de 86,5% a 76,4%. La diferencia entre ambas regiones no significa que en la zona extrapampeana se paguen necesariamente más impuestos en términos absolutos. El punto central es que allí el excedente económico es menor, debido a menores rindes, mayores costos productivos y una mayor distancia a los puertos. El informe señala que los Derechos de Exportación (DEX) explican buena parte de esta diferencia, porque gravan los ingresos brutos y no el resultado económico de la explotación. En los últimos doce meses, los DEX representaron 32,2 puntos porcentuales de la carga tributaria en la zona núcleo y 53,1 puntos en la extrapampeana. El impuesto a las Ganancias explicó otros 17,7 puntos y 8 puntos, respectivamente.

Qué pasaría sin retenciones?


El estudio también plantea un escenario contrafáctico: qué habría ocurrido con los resultados agrícolas durante los últimos doce meses si los DEX sobre soja y maíz hubieran sido cero. En el escenario analizado, la eliminación de las retenciones habría incrementado en USD 212 por hectárea el margen neto del productor propietario de la zona núcleo. El resultado habría pasado de USD 420 a USD 632 por hectárea. En la zona extrapampeana, el aumento habría sido de USD 160 por hectárea, llevando el margen de USD 101 a USD 261 por hectárea. La eliminación de los DEX también habría reducido de manera significativa la carga tributaria: de 55,4% a 33% del excedente económico en la zona núcleo y de 76,4% a 39,3% en la extrapampeana. Pero el efecto no sería de uno a uno. El propio estudio estima que, por cada USD 100 de DEX eliminados, alrededor de USD 70 se transformarían en mayor margen para el productor, mientras que los USD 30 restantes volverían al Estado a través de una mayor recaudación de otros impuestos, principalmente Ganancias.

Una mejora que todavía no alcanza

El escenario que deja julio es, entonces, de recuperación pero no de desahogo. La mejora de los precios de los granos permitió interrumpir la tendencia negativa del primer semestre, pero los márgenes continúan por debajo de sus promedios históricos y la brecha entre regiones sigue siendo significativa. La situación más delicada se concentra en los productores arrendatarios de la zona extrapampeana, que mantienen un margen teórico negativo de USD 148 por hectárea. Además, el informe advierte que el análisis sobre la eliminación de los DEX debe tomarse como un ejercicio estático y de corto plazo. No contempla posibles cambios en las decisiones productivas, los precios, los alquileres, el tipo de cambio o las cuentas públicas. Tampoco incorpora una eventual expansión del área sembrada ante una mejora de la rentabilidad. En definitiva, julio trajo una señal positiva para los números agrícolas, pero los datos muestran que la rentabilidad continúa condicionada por los costos, el régimen de tenencia, la ubicación de los establecimientos y, especialmente, por una carga tributaria que sigue absorbiendo una parte muy importante del excedente generado por la producción.(Noticias AgroPecuarias)