El analista económico Salvador Di Stefano participó del streaming de Agrofy, La Posta, y trazó un diagnóstico del presente del agro sobre dos ejes: atraso cambiario frente a los costos y un posible reacomodamiento del valor de la tierra impulsado por el interés extranjero.
Sin embargo, el otro gran foco de preocupación está en la competitividad, atravesada por un tipo de cambio que quedó rezagado frente a la inflación y los costos.
“Después de cuatro meses de alta inflación, el tipo de cambio no puede quedar estacionado en estos niveles, porque me está quitando mucha competitividad”, advirtió. Y detalló: “Un dólar estacionado en US$ 1.400, cuando tuviste 2,8% de inflación en diciembre, 2,9% en enero y en febrero, y vamos camino al 3% en marzo”.
A esto se suma la presión de los insumos y la logística. “En lo que va de marzo me aumentó casi un 17% el gasoil, la urea pasó de US$500 a US$750”, señaló. El impacto se traslada directamente a los costos productivos: “Hoy una hectárea de maíz en fletes te lleva US$400 o US$450, dependiendo de la ubicación”.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de una corrección cambiaria. “El Gobierno Nacional acá tiene que recalibrar y tener un tipo de cambio un poco más competitivo”, indicó. Incluso sugirió un rango posible: “Hoy está en US$1.400,y si el dólar estuviera en $1500 o $1550, estaría acomodando un poco el carro”.
El problema, agregó, se agrava en regiones alejadas de los puertos: “Para el norte argentino hacer que el maíz llegue hasta los puertos de Rosario es carísimo”.Con una cosecha récord en puerta y un mercado que podría saturarse, Di Stefano también dejó una advertencia comercial: “Que los productores se apuren a vender en el mercado de futuro porque después, cuando levantás la cosecha y no tenés precios asegurados, te encontrás con que no tenés cupo y te bajan US$10/15 la tonelada, como pasó con el trigo, como esta pasando con el maíz y como va a pasar con la soja”.
Uno de los puntos que remarcó es el valor de la tierra. “Es impresionante lo barata que está”, afirmó. En ese sentido, advirtió que hay factores que el mercado todavía no está incorporando en los precios. “Algo que se está pasando por alto es el impuesto cedular: antes pagabas un impuesto cuando vendías o comprabas un campo, eso ahora no se paga más”, sostuvo. A partir de esto, señaló que está en discusión la posibilidad de habilitar un mayor acceso de inversores extranjeros a la compra de tierras en la Argentina, un tema que hoy se encuentra limitado por la normativa vigente. “Había una ley que no permite a un extranjero comprar determinada cantidad de hectáreas”, explicó.
En esa línea, agregó que existe un caso en la Corte Suprema de Justicia que podría modificar ese escenario. “Se tiene que fallar para que los extranjeros puedan comprar tierra en la República Argentina, algo que es inédito, porque el artículo 20 de la Constitución Nacional no les da los mismos derechos que a los argentinos”, señaló. Y concluyó: “Si eso sale, la suba que vamos a tener de los campos va a ser muy, pero muy importante”.
Para Di Stefano, este escenario abre una oportunidad clara en un mercado que recién ahora comienza a recomponer valores tras varios años de atraso. “La última vez que hubo lindos precios en el campo fue en los años 2017y 2018. Después, el campo se vino para abajo por las desavenencias de la economía y la política argentina. Recién ahora comienza a tomar otro valor”, sostuvo.
“Nunca vi tanta gente, vi a todos muy para adelante, creo que también ayudaron mucho los créditos”, señaló al describir el clima de negocios. En ese sentido, destacó el impacto de los créditos y los beneficios vinculados al RIGI, que hoy mejoran las condiciones de financiamiento y amortización para la maquinaria agrícola. Según explicó, con un esquema similar al de otros países, ahora resulta más conveniente comprar equipos en el mercado local que importarlos, lo que está impulsando las decisiones de inversión.
Además, el analista mencionó de que estaba todo dado para que el Presidente se lleve los aplausos del agro. Sin embargo, la agenda internacional lo obligó a privarse de estar presente en Expoagro.