Desde mediados de mayo venimos observando fuertes caídas en las cotizaciones de todo el complejo agrícola, tanto en el mercado de granos internacional como en el ámbito local.
Esto se explica fundamentalmente por cambios en el posicionamiento de los actores especulativos, aunque existen otros factores fundamentales que continúan requiriendo seguimiento.
Por ejemplo, se puede citar la evolución de los cultivos de soja y maíz en Estados Unidos, recientemente sembrados; la falta de demanda china de soja estadounidense; y el desarrollo de la actual cosecha de trigo en el hemisferio norte, entre otros.
Con los datos disponibles hasta el martes 2 de junio, los fondos que especulan con futuros y opciones agrícolas en Chicago mostraron un desarme de posiciones en soja equivalente a 12 millones de toneladas durante el último mes.
En maíz, el ajuste fue aún mayor, alcanzando las 26 millones de toneladas, lo que dejó a los fondos en una posición neta neutral.
También se observa un cambio en el posicionamiento de mediano y largo plazo de los fondos, impulsado por un dólar más fuerte en un contexto de mayor preferencia por la liquidez a nivel global.
En este escenario, se desarmaron posiciones en activos considerados resguardo de valor, como los commodities, para trasladarlas hacia acciones y deuda estadounidense.
Otro aspecto que el mercado sigue de cerca para evaluar los niveles de demanda son las posibles compras de soja estadounidense por parte de China.
Normalmente, para esta época del año ya se observarían operaciones de este tipo; sin embargo, hasta el momento, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó únicamente ventas a destinos desconocidos por aproximadamente 132.000 toneladas el viernes y 120.000 toneladas el lunes.
Lo que sí se registró fueron compras de soja brasileña por parte de China, aunque con embarques programados a partir de febrero de 2027, correspondientes a la campaña 2026/27.
La conseuencia para el mercado local fue que esta baja hizo que el ritmo de comercialización afloje, atípico en este momento de la campaña, en el que el avance de la cosecha y la necesidad de los productores de generar liquidez para afrontar sus costos suele activar un mayor flujo de negocios.
Actualmente, la soja con precio fijado representa el 20,9 % de una producción estimada en 50 millones de toneladas, frente a un promedio histórico del 29,1 %. Esto equivale a un volumen de negocios promedio de aproximadamente 200.000 toneladas diarias.
A nivel mensual, los negocios de soja a precio continúan por debajo de los registrados en otros años.
En consecuencia, parte de las necesidades de abastecimiento de la industria estaría siendo cubierta por la buena producción paraguaya, estimada en 12 millones de toneladas en la presente campaña, lo que ha impulsado importaciones que ya acumulan 4 millones de toneladas en lo que va del año.
Desde la perspectiva de los productores, no parece existir una necesidad significativa de vender. Esto se sustenta en el nivel estimado de ventas medido en dólares, que se ubica un 12 % por encima del promedio de las últimas cinco campañas para esta época del año.
No obstante, este comportamiento era esperable en el contexto actual, caracterizado por mayores costos de producción medidos en dólares.
En cuanto al maíz, los negocios se fueron desacelerando a medida que los precios internos descendieron de la zona de los U$S 190 la tonelada a la de los U$S 180, en un contexto de cosecha incipiente de maíz tardío.
Es probable que esta caída de precios retrase las ventas de los productores, especialmente si se considera que el diferencial respecto del precio para entrega en diciembre es de unos U$S 8; es decir, una tasa implícita en dólares cercana al 11% anual.
Bajo este panorama, desde Futuros y Opciones.com SA (fyo), compañía rosarina con más de 26 años de trayectoria especializada en comercialización de granos y servicios financieros, destacamos que el actual contexto internacional, marcado por el repliegue de los fondos especulativos y un fortalecimiento del dólar, está redefiniendo la dinámica del mercado agrícola.
A través de nuestro equipo de Research, analizamos cómo estos movimientos impactan en las cotizaciones, el ritmo de comercialización y las estrategias de los productores argentinos frente a un escenario de mayor incertidumbre.