13/04/2026

El doble impacto de la guerra en Argentina: ¿Es un buen momento para volver a comprar dólares?

El conflicto internacional genera un doble efecto en Argentina: impulsa los precios de exportación, pero dificulta el acceso al crédito y suma presión inflacionaria en plena cosecha. AGROFY NEWS - 13/04/2026


13deAbrilde2026a las08:59

En medio de un escenario internacional atravesado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el impacto sobre Argentina ya se hace sentir tanto en el frente comercial como en el financiero. Así lo analizó Juan Ignacio Ímola, analista de mercado de fyo, en el streaming La Posta de Agrofy News.

El conflicto, que inicialmente se proyectaba breve, ya lleva más de seis semanas y reconfiguró variables clave para países emergentes. En el caso argentino, Ímola explicó que hay un doble efecto: por un lado, mejora el frente externo gracias a la suba de los precios de la energía y su arrastre sobre algunos commodities agrícolas; por otro, complica el acceso al financiamiento internacional, en un momento crítico para la acumulación de reservas.

Desde la perspectiva comercial, el contexto global encuentra a Argentina bien posicionada. La suba del petróleo, el gas y otros energéticos también impacta sobre productos agrícolas vinculados a biocombustibles, lo que fortalece los precios de exportación. “Desde ese lado, el país está sólido y eso es positivo”, explicó Ímola.

Sin embargo, el panorama cambia cuando se analiza la necesidad de financiamiento. En un año donde Argentina debe acumular dólares, ya sea vía superávit comercial o acceso al crédito, el contexto internacional no ayuda. “Hubo mucho desarme de deuda de países emergentes, con lo cual el riesgo país volvió a tocar los 650 puntos”, explicó.

Si bien en los últimos días se vio cierta distensión, con el riesgo país retrocediendo hacia la zona de 535 puntos, el acceso al mercado sigue condicionado. “Por debajo de 500 puntos básicos vamos a empezar a escuchar algunos rumores acerca de una probable salida al mercado”, indicó.

A comienzos de año, el escenario era distinto. Según Ímola, existía una ventana para emitir deuda por unos US$5000 millones a tasas cercanas al 9%, lo que hubiera permitido cubrir vencimientos y facilitar la acumulación de reservas. Hoy, esa posibilidad aparece más lejana, aunque el mercado empieza a valorar que el Banco Central compró unos US$5000 millones en los últimos meses.

Inflación en alza y presión por combustibles

A nivel local, el impacto más visible comienza a trasladarse a los precios. La suba de los combustibles, impulsada por el contexto internacional, empieza a presionar sobre la inflación. “Estamos imaginando una inflación que para el mes de marzo esté entre el 3% y el 3,1%”, sostuvo Ímola, por encima del 2,9% registrado en febrero.

Este avance se da en un contexto donde la inflación acumula varios meses de aceleración. Parte de la explicación está en el traslado a precios de los combustibles: “Según la empresa que tomes va a ser entre el 20% y el 35%”, detalló, con un impacto estimado de alrededor de 0,4 puntos porcentuales sobre el índice.

Hacia adelante, las expectativas tampoco muestran una desaceleración marcada en el corto plazo. “El REM ve la inflación por debajo del 2% recién para agosto”, advirtió, alejando la posibilidad de una baja rápida.

En paralelo, el contexto también suma tensión en plena cosecha, con protestas de transportistas y complicaciones logísticas. Sin embargo, Ímola relativizó su impacto en el frente financiero: “El mercado mira más lo que son las cuentas del Tesoro y del Banco Central más allá de cualquier problema”.