04/05/2026

Opinión: una cosecha récord a pesar de lo pendiente

La Argentina vuelve a sorprender con una campaña histórica, pero el verdadero desafío es transformar este pico productivo en un piso, no en un techo. LA NACION - 04/05/2026
 

El campo argentino vuelve a dar una buena noticia en medio de un mundo complicado. La campaña 2025/26 se proyecta en 163,3 millones de toneladas de granos, más de 20 millones por encima del ciclo anterior y un récord histórico. Es el resultado del trabajo de miles de productores, contratistas, técnicos, transportistas y exportadores que, una vez más, sacan el país adelante. Pero detrás de la foto del récord hay una película que no podemos ignorar: la Argentina puede producir mucho más, y para hacerlo necesita resolver problemas que arrastra hace décadas.

En los últimos diez años la producción total de granos pasó de cerca de 90 millones de toneladas a este horizonte de 160 millones. El dato más interesante no es el volumen, sino cómo cambió la composición. El maíz se transformó en el motor del campo argentino: 67,6 millones de toneladas y un rinde promedio de 71 quintales. El trigo vive una recuperación notable, con 27,9 millones de toneladas y rendimientos un 60% por encima del promedio de la última década. Y la soja, que durante años fue sinónimo de agricultura argentina, se ubica en torno a 49 millones de toneladas, sobre una superficie que se reduce campaña tras campaña.

¿Por qué retrocede la soja? Conviene decirlo con claridad: no pierde terreno porque haya dejado de ser un buen cultivo, sino porque el esquema impositivo la castiga. Con retenciones del 24% para la soja frente al 8,5% para el maíz, el productor busca rentabilidad donde el Estado le permite encontrarla.

En amplias zonas del país, sobre todo lejos de los puertos, la soja se volvió inviable. La rotación maíz-soja-trigo, virtuosa desde lo agronómico, se sostiene a duras penas porque uno de sus eslabones pierde plata. A esto se suma una asimetría tecnológica: menor rentabilidad, menos inversión, menos rindes. Un círculo vicioso.

El maíz empujó el récord
El maíz empujó el récord

Si algo desnudó esta cosecha excepcional es que nuestra infraestructura no está a la altura. En el primer cuatrimestre de 2026 se exportaron 40 millones de toneladas desde el Gran Rosario, un 11% por encima del récord anterior. ¿El costo? Más de 6000 camiones diarios saturando los accesos, con días pico de 5500 unidades en playa a las 7 de la mañana. Cada camión que pasa horas en una fila es competitividad que pierde la Argentina. Tenemos una matriz logística pensada para 90 millones de toneladas y queremos meterle 160 por el mismo embudo.

El conflicto en Medio Oriente es un hecho lamentable desde lo humano y, a la vez, una variable económica que el campo no puede ignorar. Estimaciones sectoriales calculan que encareció hasta un 11% los costos de producción del agro argentino: 58 dólares adicionales por hectárea, pagados por el productor.

La firmeza de los precios internacionales y el superávit energético —Vaca Muerta aportó unos 10.000 millones de dólares en exportaciones en 2025— ofrecen una oportunidad macro. El conflicto beneficia al país en lo agregado mientras castiga al productor en su margen. Esa tensión es la que la política pública tiene que administrar.

La soja se estancó
La soja se estancóMarcelo Manera - LA NACION

Por último, hablar de cosecha récord es hablar casi siempre de soja, maíz y trigo. Pero la Argentina productiva no termina en la región núcleo. Las economías regionales —vitivinicultura, frutas, yerba, algodón, olivos, hortalizas— enfrentan sus propios desafíos y suelen quedar relegadas. Diversificar la matriz productiva y exportadora es la única manera de que el crecimiento del campo se traduzca en empleo y arraigo en todo el territorio.

Para no limitarme a lo descriptivo, propongo tres líneas de trabajo:

1. Eliminación gradual y previsible de las retenciones, con contraprestación en infraestructura. Las retenciones son un impuesto distorsivo que castiga la producción y el empleo, y deben desaparecer. Mientras dure la transición, cada peso recaudado tiene que volver al sector en inversión visible y auditable: rutas, accesos a puertos, ferrocarriles de cargas, dragado de ríos.

2. Plan logístico nacional con foco en el corredor agroexportador. El Gran Rosario no aguanta más como única salida. Hace falta modernización ferroviaria, hidrovía con dragado competitivo, mejora de rutas troncales y diversificación portuaria. Si sumamos toneladas sin sumar capacidad logística, seguiremos regalando competitividad.

3. Estrategia de diversificación productiva y exportadora. Una agenda real para las economías regionales —financiamiento, simplificación tributaria, apertura inteligente de mercados— es indispensable para que el crecimiento derrame en todo el país. La Argentina puede ser potencia en mucho más que cuatro granos; necesita decidir serlo.

La cosecha récord confirma que, cuando hay un mínimo de previsibilidad, el campo argentino responde con creces. Pero confundir un buen año con un éxito estructural sería un error costoso. Si transformamos esta cosecha histórica en el inicio de una década de inversión y crecimiento sostenido, vamos a recordar el 2026 como el año en que la Argentina decidió jugar en serio. Si festejamos el récord y volvemos a la rutina del parche, dentro de diez años estaremos hablando de la oportunidad perdida, con los mismos camiones varados en los mismos accesos. La elección, como siempre, es nuestra.

El autor es director Ejecutivo del Movimiento Productivo Argentino y exministro de la Producción de la provincia de Buenos Aires

Por Carlos Brown