(NAP) Brasil salió a cuestionar formalmente el proceso con el que la Unión Europea detectó trazas de soja HB4, no aprobada en ese mercado, en cargamentos de harina provenientes de Sudamérica, en un conflicto que también involucra a la Argentina.
El planteo fue realizado por el Ministerio de Agricultura brasileño, que elaboró un documento técnico en el que pone en duda la solidez científica de los análisis utilizados por el bloque europeo. El eje central de la crítica es que los métodos aplicados no garantizan una identificación inequívoca del evento transgénico.
La controversia se originó tras alertas emitidas por la Unión Europea —a través del sistema sanitario RASFF— por la detección de trazas del evento HB4 en harina de soja importada desde Argentina y Brasil. Esta biotecnología, desarrollada por la empresa Bioceres, es tolerante a sequía pero aún no cuenta con aprobación comercial en ese mercado.
Frente a esta situación, Brasil advirtió sobre la posibilidad de “falsos positivos”. Según su informe, la detección de ciertos marcadores genéticos —como los utilizados en los análisis preliminares— no es suficiente para confirmar la presencia de HB4, ya que esos elementos pueden encontrarse en otros eventos transgénicos ya autorizados.
El documento también cuestiona que no se habrían utilizado metodologías específicas y validadas internacionalmente para identificar el evento, ni se habrían detallado aspectos clave como los límites de detección o los protocolos aplicados. En ese sentido, Brasil pidió acceso a la información técnica completa para poder verificar la consistencia de los resultados.
Argentina, por su parte, ya había planteado objeciones en la misma línea.
Fuentes oficiales señalaron que existen dudas sobre la robustez, especificidad y validación del método utilizado por laboratorios europeos, particularmente en los análisis realizados en Países Bajos.
El trasfondo del conflicto es relevante: la harina de soja es el principal producto de exportación argentino y la Unión Europea uno de sus principales destinos. La detección de eventos no autorizados puede derivar en rechazos de embarques, mayores controles o incluso restricciones comerciales.
En este contexto, tanto gobiernos como actores del sector exportador buscan desactivar el conflicto técnico con Europa, mientras avanzan en reforzar la trazabilidad y evitar riesgos en los envíos. La discusión, sin embargo, deja al descubierto una tensión creciente entre la adopción de nuevas biotecnologías y las exigencias regulatorias de los mercados internacionales. (Noticias AgroPecuarias)