Sembrar la campaña 2025/26 demandó una inversión total de US$ 14.747 millones por parte de los productores argentinos. Este volumen representó un incremento del 6,2 % respecto del ciclo previo.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó las decisiones del productor para la siembra, insumos y pulverización, y se ubicó como la tercera más elevada de la última década. El aumento del gasto se debe a un mayor crecimiento del área agrícola impulsado por el maíz y el trigo.

La inversión del productor se vio en la rotación hacia cereales de mayor paquete tecnológico. El informe precisó: “El aumento en la proporción de área destinada al maíz, cultivo que, en términos generales, requiere una inversión por hectárea mayor a la del resto, tal como puede verse en el gráfico precedente, fue el principal driver detrás del incremento global de costos de la recientemente finalizada campaña”.
El maíz concentró US$ 5670 millones (+30,9%), desplazando a la soja como el cultivo que más recursos absorbió. La siembra maicera alcanzó un máximo de 11 millones de hectáreas, requiriendo US$ 546 por hectárea en planteos tempranos y US$ 497 en tardíos.

En el caso de la soja se redujo la superficie en un 8 %, con un total de 16,4 millones de hectáreas. Esto generó una caída del 16,6 % en su desembolso con US$ 4742 millones, distribuidos en US$ 308 por hectárea para primera y US$ 252 para segunda.
Para el trigo, se requirió US$ 2547 millones sobre un área de 7,1 millones de hectáreas con un costo de US$ 355 por hectárea. Asimismo, el girasol sumó US$ 993 millones (+47,7%) con US$ 309 por hectárea, la cebada cervecera aportó US$ 561 millones con US$ 444 por hectárea, el sorgo acumuló US$ 211 millones con US$ 281 por hectárea y la cebada forrajera cerró con US$ 24 millones.
Otro punto que analizó la BCR fueron las herramientas financieras con las que contó el productor. El informe destacó que a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, el productor afronta la totalidad de los costos al momento de la siembra, mientras que los ingresos recién se materializan varios meses más tarde, una vez concretadas la cosecha y la comercialización.
