Brasil llegó a las elecciones presidenciales del 4 de octubre con una campaña marcada por la polarización entre Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. AGROVERDAD - 05/10/2026
En este contexto, el voto de los principales estados agropecuarios y motores económicos del país fue clave y mostró un fuerte respaldo al candidato conservador y de derecha, con triunfos aplastantes tanto en la elección presidencial como en las gobernaciones.
Ahora, tanto Lula como Bolsonaro tendrán que esperar hasta el próximo 25 de octubre para definir en segunda vuelta una contienda electoral trascendental no solo para Brasil sino también para América del Sur.
Voto del campo
Los principales estados agropecuarios de Brasil que concentran buena parte de la producción nacional de granos, carne y cultivos industriales son Mato Grosso, Paraná, Goiás, Rio Grande do Sul, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, São Paulo y Bahía.
Mato Grosso es el líder del agronegocio brasileño y concentra cerca del 32% de la cosecha nacional, con un papel dominante en soja, maíz, algodón y carne bovina. Allí, Flávio Bolsonaro obtuvo un aplastante 65,16% de los votos válidos, frente al 29,18% de Lula.
En ese estado, además, el exministro de Agricultura de Lula, Carlos Fávaro, sufrió un duro revés al quedarse completamente sin su escaño en el Senado. Y la gobernación del estado quedó definida en primera vuelta para el candidato derechista Otaviano Pivetta, de Republicanos, que ganó con el 60,77% de los votos, superando a Wellington Fagundes, del PL, que alcanzó el 23,19%.
Paraná, segundo mayor productor de granos del país, se destaca por la producción de soja, maíz, trigo y por su producción avícola. En este estado, también Flávio Bolsonaro logró un contundente 59,91% de los votos, mientras que Lula alcanzó el 31,20%.
A la gobernación de este estado la ganó de forma abrumadora con más del 60% de los votos el exjuez federal y actual senador Sergio Moro, del Partido Liberal (PL). Vale mencionar que, como magistrado, Moro condenó por causas de corrupción a Lula en 2017, condenas luego anuladas por el Tribunal Supremo de Brasil. Asumió en 2019 como ministro de Justicia de Jair Bolsonaro y en 2020 tuvo que renunciar envuelto en varias controversias políticas.
En Goiás, uno de los grandes productores de carne, soja y granos de la región Centro-Oeste, también mostró una ventaja para Flávio Bolsonaro, con el 53,60% de los votos frente al 31,06% de Lula.

En Rio Grande do Sul, polo agroindustrial histórico por su producción de soja, arroz, trigo, maíz, carne bovina y porcina, Flávio Bolsonaro consiguió el 55,64%, contra el 35,73% de Lula.
Paralelamente, en Mato Grosso do Sul, otro estado de fuerte presencia ganadera y agrícola, especialmente por su producción de carne bovina y soja, registró 58,60% para Flávio Bolsonaro y 34,68% para Lula.
En Minas Gerais, principal productor mundial de café y líder nacional en producción de leche, además de maíz y frijol, la diferencia fue mucho más ajustada: Flávio Bolsonaro obtuvo el 48,24% y Lula el 43,33%.
Por su parte, en el estado de San Pablo que constituye una potencia agroindustrial, con una fuerte presencia de la producción de caña de azúcar, etanol, naranja, café y maíz, Flávio Bolsonaro lideró con el 51,93% de los votos, frente al 38,20% de Lula.
Aquí, en la elección para gobernador, la derecha consiguió una victoria en primera vuelta. El exministro Tarcísio de Freitas, de Republicanos, se impuso y derrotó al candidato del PT, Fernando Haddad, con el 62%, y obtuvo una diferencia de 26 puntos porcentuales.
La gran excepción fue el Nordeste brasilero. El estado de Bahía, que destaca por su producción de algodón y fruticultura y constituye un bastión nororiental del Partido de los Trabajadores, consagró a Lula con el 66% de los sufragios, superando ampliamente a Flávio Bolsonaro, que alcanzó el 28%.
El mapa del voto agropecuario
En líneas generales, el mapa del voto del campo se pintó de azul el domingo y mostró que los estados donde predomina el sector agropecuario y agroindustrial, con excepción del Nordeste, mantuvieron un fuerte alineamiento con el proyecto liberal de Flávio Bolsonaro.
La elección se desarrolló con otros diez candidatos, aunque Lula y Flávio Bolsonaro concentraron buena parte de la atención electoral.

Para ganar en primera vuelta, un candidato debía obtener más del 50% de los votos válidos. Al no haber llegado a este número “mágico”, los dos candidatos más votados deberán enfrentarse en un balotaje que está previsto para el próximo 25 de octubre y en el que el voto del campo volverá a ser sumamente clave.