El complejo soja (incluye a los porotos, aceite, pellets de cáscara, harina y pellets de soja y biodiésel) tendrá a partir del quinto año un máximo del 18 %. Desde el séptimo año, el tope comienza a bajar de
forma lineal hasta que en el año 10 se consolida en 14 %.
De esta manera, el agro se verá beneficiado por el acuerdo en materia de retenciones. “Introduce incentivos significativos para la producción agrícola argentina. El modelo de equilibrio parcial utilizado permite proyectar incrementos relevantes en producción y exportaciones, especialmente en trigo, maíz y soja”, indicó el informe.
Argentina también adoptó el compromiso de
no aplicar regímenes discrecionales como las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) o los Registros de Operaciones de Exportación (Roes).

“La Asociación Mercosur-UE aborda múltiples áreas que redefinen de manera más amplia el marco de inserción internacional del bloque. Bajo esta perspectiva, las modificaciones sobre los derechos de exportación y los instrumentos asociados deben entenderse como un capítulo dentro de una arquitectura mucho más extensa”, señalaron las entidades.
Además de abrir mercados, el productor se beneficiará de reglas más estables, menores cargas a la exportación y la limitación de mecanismos discrecionales. “Contribuiría a mejorar la competitividad sistémica del sector agroindustrial, en un contexto de creciente demanda global y mayor exigencia regulatoria”, concluyeron las dos entidades.